Te escribo ahora mientras puedo, por si mañana no pudiese hacerlo.
Son viajes de ida y vuelta, y conforme pasa el tiempo, estoy más en el de ida que en el de vuelta.
Ahora puedo decirte cómo admiro tu valor y tu entereza, por estar a mi lado, tratando de hacerme feliz el día de hoy, por si mañana ya no fuera consciente de lo que haces.
Colocas señales en cada puerta, para que no confunda la cocina con el baño.
Nos reímos juntos cuando me pongo un calcetín en un pie y en el otro no.
Cuando te empeñas en mantener una conversación, aunque yo me pierda en cada palabra.
Cuando me dices al oído el nombre de mis nietos.
Cuando respondes con ternura a estos arrebatos míos de ira que me asaltan, y me atrapan en mi interior.
Por eso te doy las gracias ahora que aún puedo, por si mañana no pudiera hacerlo.
Por si no fuera capaz de decirte cuánto te quiero y agradecido estoy, ahora déjame descansar.
Hazme saber que estás conmigo, no pierdas la paciencia, no grites, no llores, no puedes hacer nada.
Recuérdalo, que te necesito, y que lo mejor de mí ya partió.
No me abandones, quédate conmigo.
Ámame hasta el fin de mi vida.
Autor: Leo
Asociación de Jubilados de Quart de Poblet
